Ir al contenido

Cuando todo parecía perdido, Dios me enseñó a esperar

13 de octubre de 2025 por
Cuando todo parecía perdido, Dios me enseñó a esperar
Plenitud en Crecimiento


Ana Lucía, 38 años

Madre soltera, voluntaria en un comedor comunitario

Loja, Ecuador


Su historia

Ana Lucía había perdido su empleo, su salud se debilitaba y su hijo menor enfrentaba una enfermedad crónica. Las noches eran largas, y las oraciones parecían no tener respuesta. Pero en medio del quebranto, comenzó a servir como voluntaria en un comedor comunitario. Allí, entre platos compartidos y oraciones silenciosas, descubrió que Dios no la había abandonado.

Una mañana, mientras repartía pan, una mujer le ofreció trabajo en una fundación cristiana. Poco a poco, su salud mejoró, su hijo recibió tratamiento, y su fe se fortaleció. Ana Lucía no solo encontró provisión, sino propósito. Hoy lidera un grupo de oración para madres en situaciones vulnerables.

El testimonio de Ana Lucía nos enseña que:

  • Dios no llega tarde, llega con propósito.
  • El servicio abre puertas que la desesperación no ve.
  • La fe se cultiva en lo cotidiano.
  • Compartir el pan puede sanar el alma.

💬 Para reflexionar

  • ¿Estas dispuesta a servir incluso en medio de la necesidad?
  • ¿Qué frutos ha dado tu fe en tiempos difíciles?
  • ¿Cómo puedes ser respuesta a la oración de alguien más?

“Los que sembraron con lágrimas, con regocijo segarán.”

Salmos 126:5